Editorial

    No es fácil describir la satisfacción y el orgullo que suponen para mí, gracias a la amable e inmerecida invitación de sus responsables, ser partícipe de la presentación de este número de ALJ ARANDA, la revista de estudios tarifeños que ha dejado de ser sueño y proyecto ilusionado para convertirse en realidad consolidada y viva, gracias por encima de todo, a la colaboración y entusiasmo de quienes hacen posible que cada trimestre crezca nuestro amor y conocimiento por esta privilegiada ciudad.

    Los hechos y las fechas son el esqueleto de la historia; las costumbres, las ideas y los intereses son su carne y su vida. Y, precisamente ésto, es lo que encontramos en esta revista. Una vida que tiene como progenitores, por un lado, al Ayuntamiento de Tarifa con una labor que nosotros, los medios de comunicación, no hemos sabido valorar en su justa medida y, por otro lado, a una serie de personas que, encabezados por ese hombre bueno que siempre ha sido y es Jesús Terán, digno continuador de la obra de su padre, Francisco Terán, nos dan una auténtica lección de lo que es un trabajo de investigación serio y el interés y el amor por esta bellísima ciudad, de la que todo cuanto se diga y escriba siempre será poco.

    Y digo que nos dan una lección, fundamentalmente, a quienes dirigimos un medio de comunicación porque pecamos muy a menudo de falta de humildad, presumiendo de saberlo todo y olvidando bajar del pedestal en el que tantas veces estamos y que nos impide contactar con una gente llana sencilla, amable y acogedora como es la de Tarifa.

    Si nos dejamos seducir por las páginas de ALJARANDA estaremos brindando nada más y nada menos que con la historia de Tarifa, una experiencia embotellada de las mejores cepas y que sólo estaba esperando ser descorchada.

    Confieso que la historia no fue, en mi época estudiantil, mi asignatura preferida Sin embargo, si los libros se hubiesen escrito con la misma pasión, el mismo sentimiento y la misma ilusión que ALJARANDA no me habrían faltado las matrículas de honor en esta asignatura.

    Pero... discúlpenme. Creo que me estoy desviando y en poco, o en nada, estoy contribuyendo a presentar esta revista. Yo debería hablarles más a fondo de sus artículos, de la importantísima labor de recuperación de datos, del rastreo de archivos, del valor de sus fotos, de cómo pasado y presente se entrelazan casi sin darnos cuenta, de la belleza de unos poemas que llegan a estremecer el alma, etc.

    Debería hacerlo pero no lo voy a hacer. Prefiero, si me lo permiten, contarles lo que me ha ocurrido cada vez que ha llegado a mis manos un nuevo ejemplar de ALJARANDA. ¿Saben que a medida que leía o, mejor dicho, que bebía cada una de sus páginas me sentía orgulloso de haber nacido en Tarifa? Lo curioso de todo esto es que yo nací en Sevilla, pero he descubierto que conocer Tarifa es amarla. Un amor que brota de la pasión que hay en estas páginas ya que, con toda seguridad, sin pasión, la historia, como el amor, seria inútil.

    Uno de los extremos mas necesarios y olvidados en relación con esa novela llamada historia es el hecho de que no está acabada ya que, aún siendo testigo de lo pasado y ejemplo y aviso de lo presente, también es advertencia de lo por venir. En nuestra lucha, en la de los tarifeños de nacimiento, adopción o sueño, en nuestro esfuerzo, en nuestras manos y, sobre todo, en nuestros corazones está la oportunidad de escribir cada día las más bellas páginas, como las de este número que hoy se presenta y en el que, una vez más, la Comisión Municipal del VII Centenario, sus componentes y el propio Ayuntamiento de Tarifa, hacen gala de una esquisitez digna de ser envidiada por los que, desde los distintos medios de comunicación, nos movemos en un mundo lleno de prisas, agobios y rutinas.

    A todos, gracias por esta oleada de aire fresco y ojalá que, desde nuestra humilde aportación, contribuyamos a engrandecer y difundir la historia de Tarifa, esta niña hecha mujer con sus cabellos siempre acariciados por el viento, con lágrimas de dos mares distintos en sus ojos y que mira al horizonte para encontrarse con nuestra Virgen de la Luz

Manuel Gordo
Director de Canal Sur-Radio

Palabras pronunciadas durante la presentación del número 9 de ALJARANDA el día 1 de Agosto de 1993.

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