| PATRIMONIO | ALJARANDA |
Araceli Curiel
María del Carmen Castello
Antonio Díaz Delgado
Antonio Delgado es persona conocida en los círculos juveniles de nuestra población. Licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Cádiz, se encuentra actualmente realizando estudios de Graduado Social, siendo autor, junto a otras dos compañeras, del interesante artículo que a continuación presentamos sobre nuestro castillo, escrito de forma sencilla, comprensible y agradable y no excento de un impecable rigor metodológico.
ESTADO DE LA CUESTION
Son escasos los trabajos publicados que hacen referencia al castillo, objeto de nuestro estudio.
Entre estos trabajos publicados, el más completo nos parece que es el publicado por Federico Bordejé en la Revista Castillos de España en el año 1960 bajo el título El milenario del Castillo de Tarifa. También se ha publicado un breve estudio sobre el castillo por Antón Solé y Antonio Orozco en su libro Historia Medieval de Cádiz y su provincia a través de sus castillos.
Breves notas que aluden a esta fortaleza, encontramos en un artículo de Juan Guerra titulado Fortaleza y emplazamiento histórico de la ciudad de Tarifa, publicado en la Revista Castillos de España, Segunda Época, número 83.
Alusiones a la fortaleza también aparecen en el libro Tarifa publicado por la Diputación Provincial de Cádiz en su colección Historia de los pueblos de la provincia de Cádiz, 1984.
Por último citaremos un libro de los hermanos de las Cuevas, titulado El milenario del Castillo de Tarifa (960-1960).
INTRODUCCION HISTÓRICA
El Castillo de Guzmán el Bueno, se levanta como una gran mole en el casco urbano de la ciudad de Tarifa.
Esta ciudad se encuentra situada en el extremo más meridional de la Península Ibérica, así como de todo el Occidente europeo y también es el punto más cercano a Africa, de modo que su posición entre el Mediterráneo y el Atlántico es un determinante esencial tanto de su geografía como de su historia. La ciudad dista 101 kilómetros de Cádiz y 21 de Algeciras.
Esta noble y heroica ciudad, como reza la lápida de la Puerta de Jerez en la entrada al casco antiguo de la ciudad, hunde sus raíces en el pasado más remoto.
Parece que el primitivo asentamiento de la población se debió a los fenicios. Los romanos la llamaron Julia Traducta. Genserico pasó con sus vándalos por Tarifa en el año 429 en su camino hacia Africa.
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| Figura 1. Puerta del Mar de estilo gótico (Foto M. Rojas) |
Tarifa, al igual que gran parte de Andalucía Occidental, estuvo sometida, durante un largo periodo de tiempo al poder musulmán, desde el siglo VIII en que se inician las campañas de Taria hasta su reconquista, a finales del siglo XIII por el monarca castellano, Sancho IV.
El nombre de la ciudad le fue dado por Tarif ben Malek con motivo de su expedición de tanteo antes de la invasión del año 711.
Tarifa fue, junto con Ceuta y Tánger, los puntos esenciales del sistema defensivo del imperio africano de Abd-al-Rahman III.
Los almorávides y almohades eligieron Tarifa como cabeza de puente para su paso a la Península, cuando establecieron respectivamente sus imperios a ambos lados del Estrecho de Gibraltar.
Sancho IV el Bravo aseguró las conquistas de Femando III y Alfonso X con la incorporación del Castillo y medina de Tarifa en el año 1292, iniciando así la solución del problema del Estrecho que culminaría con la Batalla del Salado en el año 1340, uno de los hechos más gloriosos de la España cristiana y de la provincia de Cádiz.
Cuando se produce la conquista de Tarifa por Sancho IV, el perímetro de la ciudad era muy pequeño. Se extendía por el mar y a continuación del muro Este del castillo: la almedina con la primitiva mezquita, luego Iglesia de Santa María, la primitiva ciudad y la Aljaranda o Arrabal.
Pero los musulmanes, tras la conquista por el rey castellano, no se resistieron nunca a su pérdida y la asediaron continuamente mediante el cerco más estrecho, siendo escenario de la gesta heróica de Don Alonso Pérez de Guzmán que prefirió entregar la vida de su primogénito antes que rendir la plaza que tenía por custodia como alcaide en 1294.
Para terminar, y en palabras de los hermanos de las Cuevas, señalemos que Tarifa se ha salvado a lo largo de su historia gracias a su tesón y clara conciencia de su responsabilidad como guardiana de España.
EL CASTILLO DE GUZMÁN EL BUENO
Como indicamos en la introducción anterior, el castillo se encuentra situado en pleno casco urbano de la ciudad, y más concretamente en la calle del mismo nombre, junto al puerto pesquero y la Estación Naval.
Esta gran fortaleza fue mandada a construir por Abd-al-Rahman III. El encargado de la obra fue Abd-al-Rahman ben Badr, visir y liberto del califa Abd-al-Rahman III. Se terminó de construir en el año 960.
La función principal de la fortaleza era prevenir la invasión fatimí, protegiendo la costa del Estrecho.
El trazado de la fortaleza es de planta trapezoidal bastante regular asentado sobre una meseta rocosa alisada.
El castillo está construido a soga y tizón. Esta fortaleza está formada por un conjunto de torres más altas que salientes, a la par que macizas, constituyendo alguno de los signos auténticos de la arquitectura militar califal inspirada en la bizantina, aquí perfectamente conservada.
En el castillo podemos observar como la primera construcción se fue añadiendo en otros momentos históricos de la dominación musulmana, nuevos elementos defensivos como la Torre Octogonal, conocida como el Torreón de Guzmán el Bueno, la barbacana o antemural con saeteras en su parte superior, la superposición de puertas...
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| Figura 2. Recinto Califal, en primer plano la barbacana del siglo XI. (Foto M. Rojas) |
A medida que nos adentramos en su interior, vamos
observando una serie de elementos que, por si sólos, merecerían un estudio detenido.
Entre estos elementos cabe señalar como más sobresalientes la puerta con la lápida de
fundación, los
restos de la Torre del Homenaje, las torres defensivas, la Torre Octogonal, la entrada en
recodo...
Hasta hace escasas fechas, más concretamente hasta diciembre de 1985, el castillo fue utilizado como cuartel por el Regimiento Alava nº 22, tras la desaparición de este Regimiento, ha pasado a custodia municipal y actualmente está siendo restaurado por la Escuela Taller Europa Sur.
Después de esta introducción donde nos hemos detenido en la fecha de construcción, forma del trazado, función primordial, últimos ocupantes, su futuro..., vamos a intentar realizar un análisis de todo el conjunto, deteniéndonos en aquellas partes más sobresalientes.
El acceso o entrada actual al castillo, se encuenta situado junto a la Torre Octogonal o Torre Albarrana y es de construcción moderna. Los destinos militares del castillo obligaron a abrir esta puerta junto al torreón. No sabemos si constituía una salida que iba a caer cerca del torreón, junto al cual desembolcaba el Arroyo de Tarifa, que también se conoce como Río de Papel.
Una vez atravesada la entrada actual, nos encontramos con la llamada Puerta del Mar (Fig. 1) en la que apreciamos elementos de importantes restos como son los de una decoración a base de mosaico en lo que parece ser un alfiz que enmarca la puerta. También observamos otro elemento con función decorativa como es la presencia de una escaraguaita. La puerta parece ser de construcción gótica, realizada en el siglo XIV, concretamente, en torno al año 1340.
A continuación de esta puerta, nos encontramos con otra, conocida como Puerta de la Barrera, que parece que fue construida en época almorávide. Esta Puerta de la Barrera da paso a un trazado en recodo, formando un sistema defeensivo muy importante. Este trazado en recodo lo encontramos en las fortificaciones de Niebla, Málaga, Almería y en la Alhambra de Granada.
Esta estructura que podríamos calificar de laberíntica, supondría un gran obstáculo a un posible ataque por parte del enemigo.
La Puerta de la Barrera también es conocida como Puerta de la Barbacana (Fig. 2).
Dejando atrás esta puerta con su trazado en recodo, llegamos a la puerta principal (Figura 3) de acceso a la fortaleza. Sobre esta puerta se alza una de las grandes joyas del castillo; su lápida de fundación, sobre la que existen distintas interpretaciones y de la que nos ocuparemos posteriormente.
Esta puerta se abre en el costado occidental que mira a la Isla de las Palomas, unida actualmente a tierra firme. La presente puerta, por su paso recto aunque profundo, encuadrada por torres, responde a la primitiva construcción califal.
Como dijimos en este acceso encontramos la lápida de fundación (Fig. 4). Esta lápida es de mármol y en caracteres cúficos señala la fecha en que se acabó de construir la fortaleza por orden del califa Adb-al- Rahman III. Está partida en dos trozos, lo que ha permitido pensar que el lugar que ocupa actualmente no fuera su primitivo lugar de ubicación.
La traducción de la presente lápida fundacional es la siguiente:
"En nombre de Dios misericordioso y clemente.
Alabado sea Dios, Señor del Universo. Bendiga
Dios a Mahoma, el que cierra la serie de los Profetas.
Ordenó el siero de Dios Abderraman Emir Almuminim,
cuya vida Dios guarde, construir esta fortaleza.
Acabose de construir en el mes de safar del año
trescientos cuarenta y nueve, habiendo mediado en la
obra ¿el Visir? Abderraman Ben... cliente suyo."
La principal función de esta inscripción es la de demostrar de modo patente la gran antigüedad de la fortificación.
Esta inscripción es uno de los más notables ejemplos de lápidas fundacionales que nos han quedado en España.
La inscripción ha sido objeto de un estudio por parte de Leví-Provençal, que tras su total desciframiento, ha señalado como encargado de la obra castrense a Abd-al-Rahman ben Badr, visir y liberto del califa Abd-al-Rahman III.
El mes de Safar del año 349, de la héjira, corresponde al mes de abril del año 960.
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| Figura 3. Puerta de Acceso Recto del recinto Califal. (Foto M. Rojas) |
Después de este acceso, pasamos al recinto interior de la fortaleza, que ha sido completamente reconstruido y cambiado en la época muy moderna, y donde los primitivos patios, de los que hablaremos a continuación, se han convertido en dependcias militares, siendo utilizadas como despachos de oficiales y dormitorios de la tropa.
Los dos patios mencionados correspondían a las antiguas caballerizas y al antiguo patio de armas.
De la estructura de estos patios no se ha conservado nada en la actualidad.
En estos patios aparecieron restos de cerámica romana, que se conservan en el Museo de la Isla de las Palomas.
Una vez atravesados los patios, llegamos a la puerta Este del castillo, la cual no parece original. Esta puerta, de pequeña talla, está desprovista de toda defensa propia. Junto a la puerta Este, se levanta la Torre del Homenaje,
Esta Torre del Homenaje, es de forma cuadrangular, rebajada en la actualidad al mismo nivel de los adarves de la fortaleza. Se levantaría dominando el castillo y la medina y parece ser una posterior adición al período califal, seguramente durante los Reinos Árabes Andaluces. Al igual que el resto de las torres es de forma maciza. Su función fue la de proteger una zona débil.
Esta torre fue construida sobre una de las primitivas torres califales, a la que absorbió y encerró dentro de su masa.
Justamente enfrente de esta torre se encuentra un almacén militar, al cual no tuvimos acceso, que ocupa el lugar donde primitivamente se levantaba la mezquita árabe, que luego tras su destrucción se convirtió en la Iglesia de Santa María.
En una de las capillas de esta primitiva iglesia se encontraron los restos de unas vigas con decoración musulmana y con caracteres cúficos incompletos que no han sido traducidos.
Por una escalera y dejando atrás la zona que ocupa la puerta del lado Este, llegamos a lo que podemos denominar segundo piso de la fortaleza, donde nos encontramos con el camino de ronda que rodea todo el edificio, con un conjunto de torres y con la coracha que conduce a la Torre Octogonal.
El camino de ronda o adarve (Fig. 5) están en muy buen estado siendo posible el paso por todo el conjunto.
A lo largo del adarve encontramos un conjunto de torres de forma rectangular y que son mas altas que salientes cón lienzos muy cortos y macizas, al igual que la Torre del Homenaje y la Torre Octogonal.
Las torres de los lados Sur, Norte y Oeste, son las más antiguas, posiblemente fechables en el siglo X.
En cuanto a la merlatura cabe señalar que es de época cristiana. Los merlones tienen cubierta piramida.
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| Figura 4. Lápida fundacional del castillo. (Foto M. Rojas) |
Siguiendo con los elementos más importantes del edificio señalaremos que en el frente Sur y bajo los adarves encontramos el único motivo artístico visible de todo el conjunto que consiste en un friso o tracería de ladrillo en relieve. Su composición es muy regular y sus dimensiones son de 40 metros de largo por dos y medio de ancho.
Su colocación en la zona baja de los adarves junto con sus grandes proporciones dan lugar a una serie de interpretaciones sobre el destino o habitalidad de este conjunto.
El friso es conocido como friso de la Oración (Fig. 6).
Una de las interpretaciones que se nos han dado es que consiste en un relieve de época almohade, y quizás formara parte de la decoración de una mezquita situada al aire libre, ya que el muro donde aparece esta decoración mira hacia el Sur, y hacia el Sur encontramos la capital religiosa de los almohades que fue Marrakech.
Después de este muro decorado, nos encontramos con una zona donde el adarve es mucho más ancho que en el resto del conjunto.
En este adarve o camino de ronda nos encontramos con cuatro torres de mayor tamaño que las otras, construidas a lo largo del muro meridional o también llamado del mar. Estas cuatro torres, constan de alambores o planos inclinados cuya función era la de provocar el rebote de los proyectiles.
En estas torres quedan restos del enlucido que, en un momento anterior poseían. Este enlucido quizás halla desaparecido debido a la acción de elementos naturales, como el viento y el agua.
Uno de los últimos elementos de la fortaleza y que constituye una de sus grandes joyas es la Torre Octogonal y la Coracha que conduce a ella (Figura 7).
Esta Torre Octogonal parece ser una torre albarrana, completamente maciza y que conserva todo el enlucido.
Su fecha de construcción se sitúa en el siglo XII y su misión era la de reforzar la defensa del castillo por su lado más débil, frente al mar y proteger a la población por este ámbito.
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| Figura 5. Camino de ronda o adarve del sector norte con almenas, torreones y merlones apiramidados. (Foto M. Rojas) |
Está construida a base de loza de Tarifa. Esta torre también es conocida con el nombre de Torreón de Guzmán el Bueno. La torre está unida a la fortaleza por una coracha. Posteriormente se construyó un muro hasta la torre octogonal para formar con la citada coracha un camino cubierto.
La coracha se encuentra completa, aunque ha sido reparada varias veces a lo largo de su historia.
Hecho importante de destacar, es que desde esta torre se divisaría la torre de vigía denominada de la Peña, situada a varios kilómetros de la ciudad, así como otras torres que jalonan el camino de la costa y las que rodean la ciudad de Tarifa que están intercaladas en el cinturón de muralla.
La citada Torre de la Peña es una torre vigía, perteneciente al sistema de señales de la costa. Construida en época musulmana sobre una peña, tiene planta cuadrada y con escalera de acceso construida en la propia roca. Se encuentra situada a unos 8 kilómetros de Tarifa en dirección a Cádiz.
Para finalizar señalaremos que a los pies del Torreón o Torre Albarrana, se encuentra un lápida commemorativa, a una altura de unos cuatro metros, del Conde de Niebla en honor de su ilustre antepasado, Don Alonso Pérez de Guzmán, la lápida es de mármol.
LA GESTA HERÓICA DE ALONSO PÉREZ DE GUZMAN
En este apartado vamos a hacer referencia a la actuación de Don Alonso Pérez de Guzmán, hecho que ha dado gran fama a este castillo.
Esta gesta, a la que hace referencia la tradición y la Crónica de la Casa de Medina Sidónia, consistió en el sacrificio de su hijo primogénito, Pedro Alfonso, de diez años de edad antes de entregar la plaza de Tarifa de la que era alcaide.
El hecho tuvo lugar en el año 1294, año en que los musulmanes asedian Tarifa.
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| Figura 6. Friso de la Oración en el sector sur del recinto (Foto M. Rojas) |
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| Figura 7. Adarve de la Coracha, al fondo la torre albarrana u octogonal. (Foto M. Rojas) |
En este año, Guzmán el Bueno, como dijimos era alcaide de la plaza y ante el asedio musulmán, entregó a su hijo al Infante Don Juan, hermano del rey Sancho IV. Don Juan, llevado por sus ambiciones no dudó en aliarse con los musulmanes que aspiraban a recobrar la estratégica y valiosa plaza.
Pero Don Juan, faltando a la promesa de entregar el niño a Dionis de Portugal, amenazó al alcaide con su sacrificio si no entregaba Tarifa.
Pero Alonso Pérez de Guzmán no cedió ante la vileza del Infante, y desde la misma torre arrojó su propio puñal, con el que el niño fue degollado ante los ojos de su padre.
Según la leyenda el puñal fue arrojado desde la torre albarrana que desde entonces es conocida como Torreón de Guzmán el Bueno.
AGRADECIMIENTOS
Queremos dejar constancia de nuestro agradecimiento a aquellas personas que nos han ayudado en la realización de este trabajo. Entre estas personas citaremos a Jesús Sobrado Castellano, coronel del Regimiento Álava nº 22. También agradecemos la ayuda de Rafeal Rojas, teniente coronel del citado Regimiento que nos permitió la entrada al Castillo, cuando éste ya estaba cerrado tras la desaparición del ya citado Regimiento. Por último dejamos constancia de nuestro agradecimiento a Pedro Benavides, jefe de la Oficina de la Asociación Española de Amigos de los Castillos, gracias al cual conseguimos los planos que presentámos en nuestro trabajo.
CONCLUSIONES
Las principales conclusiones que llegamos tras realizar este trabajo son que a pesar de encontramos con un castillo en muy buen estado y de gran tamaño, observamos que son pocos los elementos que pudieran ser objetos de un estudio arqueológico. El principal problema son las distintas reconstrucciones que el castillo a sufrido a lo largo de su historia por lo que son pocos los elementos que pertenecen a su construcción incial.
BIBLIOGRAFIA
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