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Jesús Terán Gil
Al año justo de la salida del DEFENSOR, el 13 de diciembre de 1891, el médico titular de la Plaza, Juan García de Celis, edita EL TARIFEÑO, cuyos titulares se componen en la Imprenta Tarifeña, propiedad de Pedro García Gautier, ubicada en la calle de Guzmán el Bueno, 12. La redacción y Administración estaban en la Plaza de la Batalla del Salado, 2.
Sus páginas eran cuatro y a tres columnas, al igual que EL DEFENSOR y su formato 37x25, si bien es verdad, que en su año II, el 17 de julio de 1892, sufre una transformación en su cabecera y su formato, pasando éste a 35x20 y sus columnas pasan a cuatro.
Se denominaba Periódico Independiente y sus secciones están centradas en noticias locales y nacionales, aunque imperando las primeras.

Portada del Tarifeño
La publicidad era abundante (prácticamente la última página), ya que era uno de los principales sustentos económicos de estos pequeños semanarios.
Su equipo de redacción, bastante reducido, los colaboradores eran personas de la ciudad y tarifeños ausentes que enviaban sus artículos para su publicación.
Su precio en la primera etapa, lo mismo que EL DEFENSOR era de 0,75 pesetas por mes y 2 pesetas por trimestre. Pasando en la segunda etapa a ser la suscripción trimestral y el pago por anticipado.
Sus secciones se componían de: Editorial. Lo del día. Ayuntamiento. Variedades. Gacetilla. Sección oficial. Culto. Asuntos militares. Temas de actualidad. Anuncios varios.
Entre las noticias que se publicaban entresacamos las siguientes. El domingo 13 de marzo de 1892 al comentar un siniestro ocasionado en nuestro término decía: "Al entrar en prensa nuestro número hemos recibido la sensible noticia de que un derrumbio de grandes proporciones acaeció ayer en la costa de nuestro término, en el partido de Palomas. Desganándose y rodando con la velocidad de la avalancha, ha sepultado completamente en el mar, una de las huertas mas grandes de aquel contorno con mas de veinte hectáreas de extensión".
El domingo 27 de marzo de 1892, nos amplía la noticia y nos dice: "Según detalles fidedignos proporcionados por testigos presenciales del siniestro, los fenómenos allí observados fueron de forma singularísima. Desde la mañana del 15 de marzo, varios vecinos del partido hubieron de notar infinidad de grietas de cinco y siete centímetros de anchura en una extensión de diez hectáreas, causando gran consternación y poniendo esta noticia en conocimiento de los demás, que, aproximándose al sitio donde amenazaba la catástrofe contemplaban a cierta distancia las continuas disgregaciones que experimentaba aquella parte del terreno. Dos días aproximadamente se venía observando este hecho, que tenía puesto en alarma a aquellos vecinos. Ya el 20 a eso de las once de la mañana había adquirido proporciones considerables el número y tamaño de las referidas interrupciones del suelo, cuando un esforzado colono de Fernando Ros, llamado Alejandro Chico viendo que desaparecía el producto de sus múltiples afanes y creyendo que daría tiempo a salvar parte de los plantales de los cuales depende los productos de hortalizas, se abalanzó al sitio acompañado de otros que seguían el mismo objeto, instalándose en el lugar indicado que constituía su fortuna. Una vez allí, espacio de forma cuadrilátera cerrado por altos cañaverales, los gritos desaforados de muchos que a salvo miraban y el agitar de los pañuelos les hacen apercibirse que el terreno que pisaban se sube como impulsado por oculto motor cerca de seis metros. Y entonces, consternados, se precipitaron sobre el improvisado talud que se formara, despeñándose por el, que por se de arena no causaron lesión alguna.
Una vez libres, pero aún presos de la emoción sufrida y horripilados literalmente del inminente riesgo, pudieron contemplar en unión de los demás, como aquel terreno, que debió ser su tumba se desliza por su peso sobre un plano inclinado corriendo a sepultarse en el mar con rapidez.
Diez millones de metros cúbicos de árboles, tierras y piedras, según datos facilitados por CURIOSOS INTELIGENTES han sido devorados por las olas. Los ánimos están allí todavía en el mayor azoramiento pues observándose nuevos signos de futuros desprendimientos en puntos avanzados del exterior".
Otra noticia aparecida en el número 44 de fecha 9 de octubre de 1892 decía: "Queriendo solemnizar en lo posible el Ayuntamiento de esta Ciudad el IV Centenario del arribo de Cristóbal Colón a tierra americana, ha dispuesto para el miércoles 12 del corriente, declarar Fiesta Nacional, descubrir ante el pueblo al son de la música y con asistencia del Cuerpo Capitular el rótulo COLON, que ha de servir para designar en lo sucesivo a la calle que ha llevado hasta hoy el rótulo de la Fuente.
Todo ello se celebrará con solemne Tedeum, colgaduras en las calles, toros encordados, iluminación general y música en el Paseo de la Calzada de 8 a 10 de la noche".
En un artículo publicado el día 6 de noviembre de 1892, aparecen algunos de los proyectos que desde El Tarifeño, se proponían para festejar el sexto centenario de la toma de Tarifa por las tropas de Sancho IV el Bravo.
El citado artículo exponía las siguientes reformas: "La primera es de las que claman al cielo, como vulgarmente se dice. ¡Que invierno estamos pasando!, ¿con cuanto dinero nos indemnizarían los sustos que sufrimos, los zapatos que rompemos, las ropas que manchamos y los baños de pie que nos damos, sin querer ni pensar, en los innumerables baches que existen en esa calle que han dado en nombrar Gran Vía?.
El adoquinado o embaldozado hace grandísima falta, no podremos ver llegar la primavera sin que las cuadrillas de trabajadores arreglen el pavimento y principien á cubrir con piedras aquellas cubiertas de polvo (hoy barro) que tanto nos molesta.., no podrá verlo imprencindible ningún Ayuntamiento que se fiel cumplidor de su misión: el nuestro lo es, según creo, y remediará el mal".
En cuanto a la segunda, El Tarifeño nos dice: "muy poco cuesta y gran mérito habría de dar a una parte de la Ciudad. Todos sabemos que la Torre del Retiro y los muros adyacentes, se encuentran en un estado ruinoso; nadie ignora que el lienzo pequeño de muralla que queda en el Postigo de la Puerta del Mar, presenta feísimo aspecto, ¿para qué nos sirve?, ¿no sería mucho más bonito echarlo a tierra?, y cuesta ¡tan poco!.
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| Foto de comienzos de siglo en la que se refleja el paseo de la Alameda a la altura de la Puerta del Mar. (Foto Archivo M. Rojas) |
Respecto a la tercera reforma, ¿ no les parece a ustedes que resultaría un paseo precioso el que conocemos con el nombre de Alfonso XIII si se prolongase hasta la misma orilla del mar?, ¿ tanto trabajo supone?, ¿ seria un derroche el que hicieran nuestros administradores, si emprendieran esta empresa?.
¿ Qué bonito, qué poético, que encantador, resultaría aquel paseo que uniera las arenas naturales con aquellas otras transportadas por la voluntad del hombre?. ¿ Qué patético y conmovedor (pero patéticos con encantos, y conmovedor con alegría y mezcla de amor patriota) sería colocarse en las pintorescas mañanas del estío o la primavera, al pie de la histórica Torre, contemplando por un lado la inmensidad del mar, por otro el sol que nace, cual dorada púrpura, vivificando a la naturaleza y dando fuerza y energía a la divina Creación. ¿ Qué espectáculo tan grandioso el escuchar a la vez desde pintoresco jardín, el ruido de las olas, que parecen acariciar al Castillo de los Guzmanes, el dulce trino de las aves, el chocar de las hojas y las ramas de los árboles y por último escuchar aquella voz que parece misteriosa, que repercute y resuena en la muralla que tan grandes recuerdos conserva.
¿ Verdad que sería de efecto sorprendente?. ¿ No es lastimoso, triste y depresivo para Tarifa, tener un cementerio entre sus calles, causando a la higiene y salubridad públicas perjuicios irreparables?. ¿ No es contrario al progreso de los siglos, tener un foco infeccioso en el mismo lugar que se destina a paseo predilecto de nuestra buena sociedad?. ¿No da una idea bastante triste de la población que lo consiente, el estar viviendo los ciudadanos de hoy al lado de aquellos que nos precedieron en este valle de angustias y miseria?.
Hoy el barrio extramuro progresa, hoy que la población se extiende por esa hermosa llanura que rodea a la carretera, por ese camino tan ameno por sus vistas, tan ventajosa por su posición y su estructura geológica; naturales y conveniente es que lo adornemos, en cuanto esté en la mano del hombre, de las condiciones precisas para su habitalidad.
¿Puede la Excma. Corporación Municipal atender a esta necesidad tan perentoria y transcendental para los intereses de los ciudadanos que viven bajo su amparo y custodia?.
Poco tiempo hace que un amigo nuestro escribió varios artículos bajo el título de ¿Un nuevo Cementerio? dando a conocer las probabilidades de construir una necrópolis bajo las bases de una contrata que sin gravar en grado excesivo el particular, pudieran beneficiar a la población y sus moradores.
¡Lástima que éstas y otras observaciones del Semanario se pierdan en el turbulento mar de las contiendas políticas y las rencillas personales!".
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