| BIOGRAFÍA | ALJARANDA |
Jesús Terán Gil
Jesús Terán es persona por todos conocida, continuador de la obra de su padre Francisco Terán, realiza desde hace algunos años una reconocida labor periodística y plausible actividad de estudio y divulgación de la historia local a través de escritos en programas de feria y de los micrófonos de Radio Tarifa, en estilo directo, comprensible y ameno.
El presente mes de febrero se cumple noventa y un años del nacimiento de un ilustre tarifeño: don Agustín Segura Iglesias.
Fué el martes 20 de febrero de 1900 cuando en la casa número 6 de la calle Horno Peña, Rosario Iglesias Rodríguez, esposa de José Segura Castellanos, daba a luz a un niño que luego llevaría el nombre de Agustín.
Su madre era de El Coronil y su padre sevillano, quien siendo músico en la banda del Batallón de Segorbe, fué destinado a nuestra ciudad, cuando éste fué trasladado a Tarifa para reforzar las guarniciones del litoral del Estrecho. Seis meses tenía Agustín cuando, desaparecido el peligro del desembarco en las costas, el batallón de Segorbe regresó a la capital Hispalense y con él José Segura con toda su familia.
Agustín Segura era el mayor de seis hermanos y, sin duda alguna que su primer maestro fué su padre, autodidacta de la pintura y la enseñanza, músico y compositor.
Según su padre, Agustín no sabía hablar y ya pintaba. Y fué precisamente su padre, cuando el ilustre pintor contaba dos años de edad, quien lo llevaba a la Real Maestranza las tardes que había festejos, pues la Banda de Música de Segorbe, amenizaba, por aquel entonces, los festejos taurinos. Y es allí, en la capital Hispalense donde a los doce años entra en la Escuela de Bellas Artes para cursar sus estudios que finalizan en el año 1918, siendo sus profesores Gonzalo Bilbalo y González Santos.

Placa recordatoria del lugar de nacimiento
(Foto Archivo del Autor)
Virgilio Mattoni de la Fuente, profesor por aquel entonces de la citada Escuela, le impidió la asistencia a las clases de "Desnudo Natural" por considerarlo demasiado pequeño de edad, retrasando por este motivo la finalización de los estudios.
Gran admirador de Velázquez, tanto es así, que a los 17 años, viviendo en Sevilla, hizo en bicilceta su primer viaje a Madrid, solo para admirar los lienzos de Velázquez, en el Museo del Prado.
Contaba 21 años cuando gana el primer premio de la Exposición de Primavera, de Sevilla. Antes, en junio de 1920, se había trasladado a Suiza para realizar varios retratos.
Volvería a Suiza en 1923, al obtener por oposición, una pensión de estudios, con una cuantía anual de 3.000 pesetas, que le diera el Ayuntamiento sevillano. Esta pensión de estudios era para Suiza y París, pero él, por su cuenta y riesgo, amplió el viaje a Inglaterra, Bélgica, Holanda e Italia, a fin de estudiar a fondo, las distintas escuelas pictóricas.
En ese año 1923 se viene por un tiempo a nuestra ciudad, metiéndose de lleno en la luz mediterránea y en el paisaje de su tierra. De aquí, surgen sus cuadros "Vistas de Tarifa", "Castilloo de Guzmán el Bueno", entre otros paisajes y retratos. Consagrado como un gran artista, ya en 1929 se encontraba en la primera fila de los pintores andaluces.
Gran amante de la Fiesta Nacional, sin duda alguna, influido por esos festejos que veía de pequeño en la Real Maestranza. Incluso se vistió de luces para un festival, en el año 1924, en el pueblo onubense de Aracena. Precisamente y por esta afición a los toros, dedica muchas pinceladas al tema Tauromaquia. En una exposición, en el Salón Cano, año 1957, de los 25 cuadros que cuelgan, los que llaman más la atención, serán los dedicados a Picadores y Banderilleros, y sobre todo, el gran lienzo que le firmó a Manuel Jiménez "Chicuelo II".
Cargada de anécdotas está la vida del ilustre pintor tarifeño, por ejemplo: cuando era joven, muy joven; en una tienda donde él llevaba sus cuadros juveniles, llegó cierto dia Joaquín Sorolla, quien al ver los cuadros elogia su forma de pintar, y conmovido por la falta de medios, se brindó a comprarle colores. Y en cierta ocasión que estuve con mi padre en el estudio del pintor, en Madrid, me llamó la atención, que pocas veces utilizaba la paleta, una pequeña mesa de cristal, servia para mezclar los colores. Y ante el gran retrato casi terminado, hablamos de Tarifa. Y cuando hablaba, lo hacía pausado, sin exaltarse y moviéndose con paso lento de un lado para otro del estudio. Entornaba los ojos, volviéndose de espaldas para mirar por un alto espejo, su cuadro. Vuelve sin dejar de hablar, de razonar, sereno, y da dos pinceladas suaves, leves, casi imperceptibles, ante el lienzo enorme. Al soltar los pinceles, yo ingenuamente le pregunté:¿ya está terminado?. Y el maestro, pensando, acariandome el pelo me dijo, los cuadros no se terminan ¿sabes?, simplemente se dejan. Gran amante del buen comer y buen beber, en cierta ocasión, en Londres, Jesús Pardo lé presentó a un amigo suyo: "Fulano de Tal, Agustín Segura", y este en español: "¿ qué digo que es usted, retratista?'; y el bueno de Agustín le dice: "No, diga que soy especialista en quesos, vinos y jamones".
En cierta ocasión que Agustín Segura visitó Tarifa, encontrándose con Francisco Terán y otros amigos, en el bar Central, recuerdo yo, que al quedarse el pintor sin tabaco, me puso viente duros en la mano y me dijo: "comprame un paquete de tabaco mentolado". Yo que jugaba con un amigo, recorrimos medio Tarifa, y al final, pudimos encontrar en una tienda de las llamadas "matuteras" un paquete de KOOL que al pintor le pareció bien y nos regaló el sobrante de los veinte duros.

Retrato del padre Marchena (Foto Archivo del Autor)
Tambien puede servir como anécdota que la primera vez que concurrió a la Exposición Nacional de Bellas Artes, le rechazaron la obra. Se trataba de un retrato de Pedro Muñoz Seca. Al retirar el cuadro, tuvo que cargarlo él mismo porque, no tenía para pagar un mozo. Aquello le costó una llantina sentado en un banco del madrileño parque del Retiro, donde paró unos minutos para descansar. Sería después, el mismo Muñoz Seca el que se encargó de ayudarle y buscarle clientela.
Su obra "Desnudo", obtuvo la tercera medalla de la Exposición Nacional, y en el año 1941, conseguía la segunda con "Cortijero Andaluz". Precisamente, que en la Exposición Nacional, de 1945, y con su lienzo "Camerino", era galardonado con la Medalla de Oro. Con la consecución de esta primera medalla, el Ayuntamiento de Tarifa, en sesión de 16 de octubre de 1945, acuerda patrocinar el homenaje, contribuyendo con 12.000 pesetas; nombralo Hijo Predilecto de la Ciudad, dar su nombre a la hasta entonces calle Horno Peña y colocar una placa commemorativa, en la casa donde nació. Placa que hizo el escultor Gabino Amaya.
Con este motivo,se le tributó un gran homenaje, en el transcurso de un Vino de Honor, se le hizo entrega de un Álbum con las firmas de los tarifeños.
Corría el año 1953, cuando Agustín Segura se desplazó a Tarifa para pintar y donar el maravilloso cuadro de nuestra Patrona, que se venera en la capilla bautismal de la Parroquia Mayor de San Mateo. Con anterioridad, ya había pintado a la Virgen de la Luz, allá por los años 20; y luego, en 1960 vuelve a pintar la venerada imagen, en este caso, para el barco "Ciudad de Tarifa" de la compañía Transmediterránea y que hacia el servicio del Estrecho.
La Hermandad de la Virgen, en el año 1965, en el mismo Santuario, le hace entrega a Segura de un pergamino donde se le nombra Hermano de Honor de la Pontificial y Real Congregación de María Santísima de la Luz.
No deja de ser curioso, que su primer empleo en Madrid, con treinta duros de sueldo, fue de redactor artístico en "La Nación" y en "Ahora", a las órdenes de Delgado Barreto.
En el mes de junio de 1971, y en el transcurso de un sencillo acto, el pintor hizo entrega al Ayuntamiento de Béjar (Salamanca) de un valioso cuadro titulado "Campesina", con destino al museo municipal. Una lástima que Tarifa no tuviese Museo. En cierta ocasión (por los años sesenta) Agustín Segura propuso al Ayuntamiento tarifeño la creación de un museo, para lo que el Ayuntamiento, tenía que proporcinar el terreno; y el pintor, regalaría los cuadros. Al Ayuntamiento no le pareció bien la idea, y no cuajó. Así de sencillo, perdió Tarifa un Museo de Agustín Segura.
Ha hecho copias de cuadros de Velazquez (Retrato de Juan de Parejo) y "LaVenus del Espejo". Tiene en su haber mas de mil cuadros en España, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Italia, Portugal, Túnez y otros. Y pare él han posado, entre otros: Juan Carlos de Borbón, Sofía de Grecia, Paola y Alberto de Bélgica, el rey Simeón de Bulgaria, el presidente Burguiba y un sin fin de personalidades.
También existe en Tarifa, en el despacho del cura, en San Mateo, un magnífico retrato de aquel que fuera párroco: Francisco Sánchez Marchena.
![]() |
| Una de las obras de Agustín Segura (Foto Archivo del autor) |
Agustín Segura (Don Agustín Segura) estaba en posesión de la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, medalla de Honor del Salón de Otoño de 1960, Presidente de Honor de la Asociación de Pintores y Escultores, Socio de Honor del Circulo de Bellas Artes de Madrid, Académico Correspondiente de la Santa Isabel de Hungria (Sevilla) y tiene calles a su nombre en Cadelario (Salamanca), Chiclana de la Frontera y Tarifa.
A lo largo de su amplia carrera, había expuesto en veinte ocasiones en el Salón Cano, Madrid, siendo la última, en 1970.
Segura figuraba entre los grandes pintores de retratos del último medio siglo con Sotomayor, Benedito, Clemente del Camino, Mosquera, Juan Antonio Morales, Enrique Segura, Alfonso Grosso, Pellicer...
A.M. Campoy, firmó un artículo sobre la vida y obra de Segura a la muerte de éste el 4 de julio de 1988 y terminaba diciendo: "Con Agustín Segura desaparece uno de los maestros españoles del retrato, continuador de la tradición del siglo XIX, prolongada con vida propia hasta la primera mitad del siglo XX, y hasta la segunda mitad de sus epígonos".
Así era Agustín Segura, grande como artista y sencillo como hombre.
[ Volver al Índice ]